

Saber que diez millones de personas podrían estar al borde de una muerte cruel (¡por hambre!), o de sufrir secuelas físicas por el resto de sus días, impacta. Pero saber que la crisis no es nueva, sino que ha venido desarrollándose desde hace algún tiempo, y que su gravedad está aumentando rápidamente en toda la región, indigna.

El año pasado, por estas fechas, el Sahel sufría también por hambre. Hoy, el nivel de desnutrición en algunas zonas de Etiopía, Kenia y Somalia es crítico. La gente está desesperada, y si no actuamos ahora y de manera eficaz, podríamos estar ante una de las peores situaciones humanitarias que el mundo ha visto en mucho tiempo. Miles de familias en Sudán, Somalia y Kenia se ven obligadas a emigrar en busca de agua y pasto para sus animales. Una evaluación reciente realizada por nuestra contraparte CCSMKE en el norte de Kenia, destaca que las familias no podrán cubrir sus necesidades básicas de agua hasta después de las próximas lluvias, que se esperan para octubre de 2011. ¿Cuántas personas habrán muerto para entonces? Por el momento, no tienen más remedio que recurrir al uso de agua de mala calidad o contaminada, lo que puede provocar muertes por diarrea y un aumento de enfermedades de transmisión hídrica como el cólera.

Hola Edu,
ResponderEliminarbuen corta-pegado pero lamento que no haya ni una coma de tu cosecha.
Un saludo
Saludos,
ResponderEliminarA ver si te enteras Eduardo, cortar y pegar no es trabajar, maldito gandul. Ponte a currar de una vez antes de que tu profesor te reviente a hostias.
Un saludo desde Ronda, Málaga
Cabronazo hijo de mil putas, te voy a matar
ResponderEliminar