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miércoles, 24 de noviembre de 2010

¿Quieres?


No quiero que lo pruebes, no.De hecho, no te dejaría si pudiera pero tarde o temprano, conmigo o sin mi, lo vas a acabar haciendo.
Las cicatrices no te las borra ni el tiempo, los latidos nunca los acabas enterrando, es más complicado lo que parecía bajo control.
Piénsalo. Qué fácil sería acabar con todo aquello que te hace llorar, ¿no?
Esta droga te consume, te quema, pero aún así la buscas.
Nunca dejas de estar intoxicado, lo tienes en tu manos, en tus labios cuando lo susurras, en las caricias que te da la lluvia, en la sombra que nunca viste, en el cruce de miradas del rincón, en la sonrisa de la gente, en el aire que respiras, en TI...
No es un monstruo, no como tal, pero te aseguro que te asustará.
Pero repito la pregunta aún con todo lo que sabes, ¿lo quieres probar?
Si hace falta yo te doy la SOBREDOSIS DE AMOR que necesitas.


Tiernamente sonríes, conozco esa sonrisa, no te atreves a decirlo, te entiendo, pero yo solo me valgo de palabras... entonces, me desafías; Yo acepto el desafió, confiesas:

- Te quiero.

viernes, 12 de noviembre de 2010

El Hopkins emigrando

Un chaval llamado Hopkins de 16 años decidió emigrar a España por cuestiones familiares: sus padres habían muerto por la malaria y su hermano de hambre.
Al no tener más familia en Etiopía decidió irse con su hermana que vivía en Madrid, estaba casada y había tenido un hijo con un hombre de allí.
Hopkins necesitaba dinero para una vez estando en España poder llegar hasta la capital sin problemas, aunque para ello tubo que ingerir dos bolas de cocaína, aun sabiendo todos los problemas que le podía causar. Una vez ingirió las bolas decidió que la forma mas fácil de llegar hasta Marruecos y pasar la frontera a España era colgándose en la parte de abajo de un camión de la empresa Heineken, el primer día que partió hacia allí solo hicieron dos paradas en todos los kilómetros que habían recorrido, una para comer y otra para cenar y dormir en ellas tenia que aprovechar para descansar el máximo tiempo posible ya que era el momento donde los camioneros no se darían cuenta de que el estaba descansando hasta la mañana siguiente, la primera noche fue muy dura para el, después de haber estado  tantas horas agarrado a el camión.
Al día siguiente en la primera parada de los camioneros Hopkins pensó que todavía faltaban un par de días mas para llegar a Marruecos y poder expulsar las bolas de su interior. Y se había dado cuenta que unas furgonetas blancas de la empresa Seur recorrían muchas mas kilómetros sin parar y dirección a Marruecos, y cojió esa misma mañana para poder colarse dentro de uno, lo que le ahorraría un día entero de viaje. A la noche siguiente ya se encontraba en Marruecos donde tendría que cojer una patera hasta Cadiz. Esa misma noche contacto con un grupo de raza sudafricana que también partían para Cadiz en patera asique esta noche tendría que dormir en el barco y con el riesgo de que la policía no les cogieran. Por suerte a la mañana siguiente estaban allí, lo malo fue que alguien dio un chivatazo y la policía intervino queriendo detener a toda la gente que era inmigrante y allí empezó lo que fue una batalla campal en la que Hopkins no intervino porque necesitaba expulsar las dos bolas de cocaína cuanto antes y no quería jugarsela a que le cogieran asique huyo entre peleas y disparos. Después de correr un buen rato para ponerse a salvo, Hopkins entro a el primer bar que vio para poder ir a el baño y expulsar toda la droga de su organismo.


Siguiendo su destino tenia que cojer el Cercanías mas cercano que le llevará a Madrid pero claro sin dinero, y tuvo que colarse en la estación de Renfe donde tres guardias de seguridad salieron detrás de el, pero pudo colarse en un montacargas de los que llevaban a la estación de Atocha, con suerte se encontró subido en un montacargas de los que transportaban latas de Monster Energy y barritas Mars donde pudo comer durante todo el camino hasta la próxima estación.
Una vez llego a la estación de Atocha tenia que encontrar la casa de su hermana, que vivía en San Blas,
ya era de noche y tendría que ir caminando hasta la Plaza de Cibeles donde cojearía el autobús N6 que le llenaría a el barrio de San Blas donde por fin podría reencontrarse con su hermana.
Según Hopkins se metió en el autobús le pidió al conductor que por favor cuando llegara a la parada mas cercana a el Metro de San Blas le abisara, así fue, Hopkins se bajo entre las calles de Pobladura Valle y Alconera donde preguntando entre yonkis, gitanos y mendigos le hablaron de una zona llamada ``Los Hotelitos´´, que era un lugar con casas bajas hechas de cartones y palos donde todo el suelo estaba lleno de jeringuillas, se le parecía a las favelas de Brasil.
Allí encontró a su hermana en una casa donde los medios era lo menos prescindible, la cosa era poder tener un hogar y una familia que no te dejara de lado jamas.

Y así fue como Hopkins consiguió de no tener absolutamente a nadie en este mundo donde arroparse a poder pertenecer a una familia donde le dieran cariño y le trataran como la buenisima persona que era.